dissabte, 31 de gener del 2009

divendres, 30 de gener del 2009

Esquema Barroco

Esquema barroco

Escultura barroca - El entierro de Cristo -



Esta increíble escultura que podemos observar, es el retablo mayor de la iglesia de una conocida institución sevillana: la Hermandad de la Santa Caridad, dedicada en sus orígenes a dar sepultura a los muertos que nos disponían de familiares, para que de ellos se ocupasen, y les proporcionaran un entierro minimamente digno.

Bernardo Simón de Pineda levantó dicha escultura en un portentoso retablo de madera, policromada por el pintor Valdés Leal y tallada por el escultor sevillano Pedro Roldán. En cuanto a características relacionadas con el barroco, que mejor ejemplo que el entierro de Cristo. Justamente en el centro de la escultura es donde encontramos los elementos más relevantes. Observamos al grupo que da nombre a la obra: acompañan el cadáver de Cristo su propia madre, a su vez consolada por las tres Marías, San Juan evangelista y los santos varones, Nicodemo y José de Arimatea, mientras un ángel sostiene la lápida del sarcófago donde va a ser depositado el cuerpo de Jesús.
El artista consigue dar aquí una verdadera idea de la escena: cada uno de los gestos y actitudes de los personajes, sus posiciones, que contribuyen a la idea de mostrar al espectador cómo, en la práctica, se está sepultando a un muerto; puro realismo barroco.
Además, Roldán se preocupó de enmarcar adecuadamente la escena. Para darle más profundidad colocó tras este grupo de personas un bajorrelieve en el que se representa el monte Calvario.



Aquí concluimos la explicación de dicha escultura, un buen ejemplo de manifestar el arte barroco y por supuesto de situar a toda persona que la observe. Sinceramente, pensamos que es fantástica y esperamos que os haya gustado y compartáis nuestra opinión.

dimarts, 27 de gener del 2009

dijous, 8 de gener del 2009

Alatriste (Ivan)



Desde mi más visión personal, Alatriste se trata de la mejor película española. Esta hazaña ya fue costeada por una gran cantidad de dinero, siendo así, la película española más cara de la historia.
Estirando de un hilo argumental prudente y mágico a la par, nos conduce, a través del capitán Alatriste como personaje principal, por el mundo más realista del barroco.

Como he nombrado, el capitán Alatriste es uno de los personajes que aparecen durante la trama, pero a él se suman otros redondos personajes que hacen, de la ficción, la frescura más viva de la época. Ellos nos adentran a un mundo de conversaciones ostentadas, conllevadas con un porte superficial, pero también, seguidamente, al mundo más pobre en que los fraseos insondables y carraspeados se acrecientan en tabernas.
Los decorados, además, hacen de ese mundo interpretado, algo que aflora de la pantalla para transportarnos al lugar donde se encuentran. Grandes e incontables lugares de Madrid, Flandes, Breda…son los que aparecen.
También aparecen cuadros de Velázquez, aquel “pintor del que dicen que sólo sabe pintar cabezas, pero yo le veo buena traza” tal y como lo describen en la película. Asoma, de esta manera, el cuadro en que resalta ese cántaro, aquella rendición de Breda de la que el propio Alatriste es protagonista...
No podemos olvidar, por supuesto, el vestuario repleto de desbordantes chorreros y alardes, así como harapos, jirones de cuero y sombreros de ala, al más puro estilo mosquetero.
Me encantan los cruces de armas que se pueden ver, no podemos dejar de imaginar ese mundo en que la palabra y el honor se tienen por religión, que la muerte se gana y se pierde, que es un instante, así como lo es la vida y que, el valor, es cosa de espadachines.

Quizás, se haga un poco raro los innumerables saltos en la historia, quizás se encuentren demasiado condensados los seis libros de Alatriste, quizás se pierda algo de fluidez por ello, quizás algunos actores no estén a la altura de representar personajes de la época, quizás Viggo Mortensen, pesé a hacer un grandísimo papel, esté más cerca de parecerse a ese Aragorn de “El Señor de los Anillos” que del veterano huraño que porta “Capitán” como sobrenombre, quizás…

”Quizás” habría miles, pero no cargarían más peso que lo bueno por sacar de este increíble film altamente recomendado a los amantes de una buena historia.

divendres, 2 de gener del 2009

Pintura barroca - Cristo y San Bernerdo -



Aquí, en este cuadro, os podemos mostrar una verdadera obra de arte perfectamente enmarcada en el período que estudiamos. Pues pertenece, a uno de los grandes pintores españoles (barroco), conocido por muchos de nosotros y seguramente por Europa; se trata de Francisco Ribalta.

En si, el cuadro proporciona más aprendizajes de los que parece que posee, y nos parece un buen ejemplo para comentar las técnicas que aparecen con más frecuencia en esta época.
Una de las corrientes predominantes en la pintura barroca europea, fue el tenebrismo; que aparece en cualquier obra aunque sea de manera más visible o menos. Esta técnica, la podríamos definir como un juego entre luz y la oscuridad (sombra), que permite al pintor reflejar con mayor claridad la luz que pretende transmitir, pero a la vez ha de utilizar la sombra para poder llevar a cabo su creación. Aunque no nos paremos a pensar, en el mundo de la pintura aparecen amplias gamas de luz y diversas de sombras.
Encontramos también, la técnica del claroscuro, que pretende representar las formas mediante una gradación del juego de luces y sombras. Queda claro que el contraste luz-sombra fue considerada una excelente técnica y de gran resultado. De esta forma podemos contemplar en los cuadros zonas que resaltan más y otras que quedan más apartadas.
En la parte inferior de la derecha, aunque no se vea muy claro aparece una mujer, que al parecer está observando a Cristo y San Bernardo. Seguramente nuestro artista no la quiso destacar para que nos fijáramos bien en las técnicas que os hemos comentado.

En definitiva, aunque el claroscuro y el tenebrismo sean dos técnicas diferentes, no por mucho, las podemos encontrar reflejadas en cantidades de cuadros barrocos de diferentes pintores, que al fin y al cabo reflejan prácticamente lo mismo pero con diferentes expectativas.

Obra arquitectónica barroca - Nuestro señor en el ático -



A primera vista, cualquiera que no haya visitado este edificio tan maravilloso, lo primero que pensaría es que no tiene nada en especial o que pueda atraer nuestra atención. Pero en realidad, está repleto de curiosidades que llegan a sorprender a muchos, y sirve de modelo para realizar aprendizajes en relación con lo que estamos trabajando.

Si tuviera que explicar toda la historia que tiene el edificio y porque se hizo una reforma tan extraña (des de nuestro punto de vista), no acabaríamos nunca de proporcionaros información sobre el. Por esa razón decidimos puntualizar los detalles más relevantes.
Nos situamos en la Europa del siglo XVII, concretamente en Ámsterdam (Holanda). Las luchas que se llevaron acabo entre católicos y protestantes favorecieron a estos últimos. Unos años antes el Sínodo de Dordrecht fijó los principios de la doctrina calvinista, de este modo se declararon ilegales otras practicas religiosas; entre ellas la católica. Por suerte o desgracia en Ámsterdam ya hay algo de tolerancia religiosa, pero de forma privada. Así, Jan Hartman, un rico comerciante, se hace con el edificio y decide transformarlo en una iglesia católica clandestina.

Dicha la sorpresa del edificio, que seguramente os habrá anonadado, no estaría mal destacar algo sobre el.
Aunque la vista des del exterior no lo aparente, “el edificio” está compuesto por todos los elementos de una iglesia católica; encontramos: la nave para los fieles, el altar mayor, una galería superior, un pequeño coro con un órgano, una pequeña capilla dedicada a la Virgen, un pequeño confesionario, etc…



Bueno, hasta aquí llegamos para finalizar el comentario sobre nuestro querido edificio. Por si os quedáis preocupados por su estabilidad, saber que actualmente esta muy bien conservado y se ha convertido en un museo; aunque haya padecido alguna que otra reforma.

Película de Rubén - La pasión del rey -



La pasión del rey, una gran película enmarcada en el periodo que nosotros denominamos barroco. Sin duda alguna, no estoy hablando de la mejor producción cinematográfica de la historia que trata una etapa de nuestra evolución en la humanidad. Pero si es cierto que aporta bastantes enlaces en cuanto a la realidad.

A decir verdad, me ha gustado mas de lo que esperaba en un principio, ya que lo primero que imaginaba, es que trataría una pequeña parte de ella a lo que realmente nos interesa a todos en general, y todo el resto a una historia de amor, como suele aparecer en la gran mayoría de películas sean o no del mismo género.
Vista mi opinión me gustaría compartir conclusiones que he llegado a extraer, que de hecho, pienso que pueden ser de gran ayuda para hacernos una pequeña idea, al menos, en algunos aspectos que resaltan durante su transcurso.
Todo comienza con nuestro protagonista principal Luís XIV (futuro rey de Francia), y su Lully su profesor de danza y un gran compositor. A causa de esto la familia real hará todo lo posible para impedir que reine, y sobre todo que deje una gran mancha en la historia a través de su enfrentamiento hacia la religión.

En un principio, ya no sabía si los personajes estaban relacionados con los hechos reales, o si toda la película esta completamente inventada, hablando concretamente de los personajes que aparecen. Seguramente, no todo lo que aparece es cierto, pero tampoco debe se ser mentira, ahí queda mi duda.
De lo que si estoy casi al cien por cien convencido, es que gran parte de pensamientos y otros temas que surgen, estuvieron presente en el pasado.
El aprecio a los antiguos clásicos de la época grecolatina, como principal ejemplo los dioses, es uno de los principales que va ligado a la danza que practica nuestro “rey sol”, apodado de esta forma por el mismo, considerándose el dios Júpiter, por la increíble luz que resplandecía cuando danzaba sobre el escenario. De aquí, y con la gran ayuda de sus maestros, empezaran a verse con el paso del tiempo nuevas formas de espectáculos y sus diferentes interpretaciones, teatros con grandes progresos en cuanto a las funciones. Lo que realmente pretendían llevar a cabo, era una fusión de música, danza, belleza natural y gracia suprema para convertir su querida Francia en la principal representante mundial de los artes. A partir de aquí surgieron las operas, que han permanecido hasta hoy día, y consideradas como unas maravillosas actuaciones, que hoy en día solo se permiten disfrutar de ellas gente de dinero.

Mi conclusión en esta ocasión la veo muy positiva, en comparación con la anterior, que debido a su falta de información, no me pareció muy apropiada.
En definitiva, aconsejo que la veáis, ya que no solo es una simple historia para lograr algo increíble, sino, que también se puede valorar la música clásica, y de hecho es lo que hace de esta película que tenga un toque especial.

Pieza musical del renacimiento: Juan del Encina - Más vale trocar -



Esta pieza musical fue compuesta por Juan del Enzina, un poeta dramático y compositor, que ha sido considerado el fundador del teatro español. Escribió catorce obras, entre ellas ocho églogas o poemas pastorales; como más os guste, acompañado de música y danza. Estas fueron las primeras obras de teatro profanas escritas en España. También se le considera un maestro del villancico. Gran parte de su poesía y su música está recogida en el monumental Cancionero de Palacio de la época de los reyes Isabel y Fernando.

Después de una breve introducción sobre este hombre, os haremos una pincelada sobre esta pieza y alguna cosilla en general.
Bueno, cuando la hayáis escuchado, una de las cosas que podréis destacar a primera vista, es que el tema de esta se basa principalmente en el amor y la muerte; temas muy típicos en aquellas fechas. Aparte de vuestra opinión personal, de si os ha gustado o no, se puede analizar algo más sobre ella. Algo que me parece un poco extraño; aunque quizás sea lo más normal, es que el conjunto de voces acompañado de la música, le da un parecido muy exagerado a una misa en una parroquia o algo por el estilo.

De todas maneras, imaginamos que la mayor parte de sus composiciones deben ser de un estilo muy parecido al que acabamos de ver en esta.